Osteoporosis: una enfermedad pediátrica con consecuencias geriátricas

Osteoporosis se define como una enfermedad esquelética sistémica, caracterizada por baja masa ósea y deterioro en la microarquitectura del tejido óseo. Como consecuencia de ello, el hueso es menos resistente y más frágil de lo normal, tiene menos resistencia a las caídas y se rompe con relativa facilidad tras un traumatismo. A partir de edad de 50 años, una de cada dos mujeres y uno de cada cuatro hombres tendrán fracturas, relacionadas con osteoporosis.

La masa ósea aumenta hasta la edad de 20-30 años, se mantiene estable hasta los 50 y luego inicia un descenso. Cada edad es importante para la prevención de los problemas óseos: las primeras décadas de la vida ponen la base para tener buenas reservas para el futuro; un buen cuidado de la salud hasta los 50 previene la pérdida de la calidad ósea antes de tiempo, y a partir de los 50, si cuidamos la nutrición y la actividad física, podemos reducir la pérdida de la cantidad y calidad ósea. Por eso, se refiere a la osteoporosis como a “una enfermedad pediátrica con consecuencias geriátricas”.

Entre los factores que determinan la calidad ósea y desarrollo o no de osteoporosis, hay algunos no modificables (por ejemplo, predisposición genética), pero hay otros, como una nutrición óptima y la actividad física, que pueden reducir el riesgo de padecer osteoporosis muy significativamente. Además, una adecuada nutrición es un componente muy importante para la recuperación después de la fractura.

En cuanto a la nutrición se debe tener en cuenta los siguientes puntos:

-          El Calcio es el nutriente que más importancia tiene para la salud ósea durante la vida. Es necesario para un crecimiento normal y desarrollo adecuado del esqueleto – es allí donde se acumula el 99% del calcio corporal. Los estudios demuestran que una gran parte de la población no toma suficiente calcio diariamente, mientras que solamente el hecho de consumir suficiente calcio durante toda la vida reduce el riesgo de fracturas al 60%.

La leche y otros productos lácteos son las mejores fuentes del calcio en nuestra dieta. Los lácteos tienen la ventaja adicional de ser buenas fuentes de proteínas y otros nutrientes (aparte del calcio) que también son importantes para la salud ósea y la salud en general. Hay muchos estudios que demuestran la relación inversa entre el consumo de los lácteos y las fracturas óseas.

Otra buena fuente de calcio podría ser el pescado enlatado con espinas suaves y comestibles, como sardinas; frutos secos; algunas verduras.

Desafortunadamente, hay mucha gente que por haber oído alguna teoría sin fundamento científico, dejan de utilizar los lácteos, y sustituyen la leche de vaca por la leche de soja. Sin una necesidad mayor (por ejemplo, intolerancia absoluta o alergia) no se deberían dejar los lácteos, en caso de baja tolerancia a la lactosa, se debería tomar la leche y otros lácteos bajos en lactosa (que hay varias marcas que los fabrican), y solamente en el peor caso, si se toma la leche de soja – al menos tomarla enriquecida en calcio, ya que los derivados de soja por si solos son muy pobres en calcio. Es importante resaltar que las bebidas de soja y los lácteos no son equivalentes – por una parte, porque la composición de los aminoácidos no es igual, y por otra parte, que incluso si los derivados de soja están enriquecidos en calcio, ese calcio no está igual de disponible como en los lácteos.

Una vez disponemos del calcio necesario, una suplementación adicional no aporta ningún beneficio. Es difícil exceder la dosis de calcio recomendada con una dieta normal, pero los suplementos en forma de pastillas se deberían tomar solamente bajo prescripción médica.

-          La Vitamina D también es imprescindible para la salud ósea. Los estudios demuestran que la deficiencia de la vitamina D es muy frecuente incluso en los países soleados. La vitamina D - aparte de fabricarlo al contacto de la piel con el sol – la recibimos comiendo pescados grasos, la yema de huevo, el hígado. Es una buena opción tomar los lácteos descremados enriquecidos en vitamina D. En cambio, no sería recomendable tomar suplementos de vitamina D de farmacia sin prescripción médica, ya que algunos de ellos son muy concentrados y podría causas una sobredosis.

-          También hay otros nutrientes que tienen cierta función en la salud ósea:

  • El 60% de magnesio corporal está en los huesos. Es un nutriente muy extendido en muchos productos (verduras, legumbres, frutos secos, etc), y en una dieta equilibrada normalmente no falta. Vitamina K, zinc, potasio y vitamina B12 también son importantes para funcionamiento óseo normal.
  • El exceso de sodio (sal) y de fósforo podría ser perjudicial para los huesos. Vale la pena tener en cuenta que los refrescos son una fuente típica de exceso de fósforo, así que si en una dieta baja el consumo de lácteos, se cambian por refrescos, eso puede suponer un perjuicio para los huesos.

-          Comiendo suficientes verduras y frutas, hay estudios que demuestran que la salud ósea mejora.

En resumen, una dieta equilibrada - rica en lácteos descremados, frutas y verduras, y con suficiente cantidad de proteínas (pero no en exceso) de pescado y carne – especialmente si se combina con ejercicio regular - favorecería la salud ósea y podría ayudar a prevenir la osteoporosis.